//
Sigue leyendo

Actualidad

Deportivos y vía pública

M5

A raíz de un Tweet del director de Autobild, Javier de la Calzada, me ha asaltado de nuevo un debate tan antiguo como la propia conciencia colectiva de la seguridad vial: ¿Son compatibles los deportivos y su conducción en la vía pública?

Primero seguramente deberíamos acotar el objeto de debate, esto es, definir qué es un deportivo. Más allá de la definición de la RAE, que hoy en día resulta muy limitada, podemos entender que se trata de un modelo con más potencia de lo habitual y que por sus características, permite, e incita, a circular de forma ágil.

Quizá lo más importante de la definición sea la incitación. Digo esto porque hay modelos potentes que no son deportivos, y al revés, aunque sin embargo por normal general se entiende que un deportivo debiera serlo. Lo mismo podemos decir sobre circular de forma ágil.

Es, como digo, la incitación lo que, en mi opinión, distingue a un deportivo (al menos a un buen deportivo). Un deportivo, por las sensaciones que transmite a su conductor, por la diversión que le produce, le incita a ir rápido, a alcanzar velocidades altas (no digo ilegales, de momento), y a trazar curvas más rápido de lo que lo haría en otro tipo de coche que siendo quizá igual de potente o efectivo en el paso por curva, simplemente no resulta entretenido de conducir.

AMG

Llegamos por tanto a la primera premisa del debate. Los deportivos se suelen conducir como tales, y eso implica circular más rápido de lo que se haría con otro tipo de coche. Evidentemente, existen las excepciones; habrá quien vaya a una velocidad elevada en una carretera de curvas con una berlina de batalla larga y motor diésel, y habrá quien se compre un deportivo para circular de la misma manera que lo hizo durante su examen de conducir, pero generalizando, no suele ser así.

Lo siguiente que podemos pensar es que si se circula más rápido, en muchas ocasiones lo haremos por encima de los límites de velocidad, y claro, aquí ya entramos en el fragor del debate, porque hay quien argumentará que tales límites no son realistas, y que por tanto, teniendo cuidado, se pueden sobrepasar puntualmente, y yo les contestaría que, aunque tienen parte de razón, creo que las leyes están para ser cumplidas, y que si los límites no son correctos, se cambian por los canales legales.

Habrá también quien opine que se puede disfrutar de una conducción deportiva sin exceder los límites de velocidad. A estos les contestaría que como aquellos, tienen parte de razón, pero que por un lado, sin caer en demagogias, lo cierto es que conducción deportiva y respeto a los límites de velocidad no son dos conceptos que vayan unidos aunque no sea incompatibles, y por otro, que en la vía pública, en teoría, se deben de poner las máximas, que no las suficientes, precauciones para evitar tener un accidente.

Es importante señalar que hablamos de las máximas precauciones, y que esto debe ser así porque los accidentes de tráfico se cobran la vida de 1,24 millones de personas al año en todo el mundo, siendo en los países desarrollados, y dependiendo del tramo de edad del que hablemos, una de las causas de muerte más frecuentes.

GTI

Entones, ¿qué hacemos? ¿Prohibimos los deportivos? Pues no. No creo que limitar la conducción de determinados modelos a circuito fuera una buena idea. Para empezar por lo arbitrario que podría ser que la administración determinara qué es y qué no es un deportivo. ¿Qué coches lo son? ¿Los divertidos, los de tracción trasera, los potentes? Resultaría una brutal injerencia en el desarrollo de la planificación empresarial de los fabricantes de automóviles.

¿Se imaginan a un funcionario probando un coche y valorando el grado de incitación a la conducción deportiva que provoca? Sería ridículo. Por tanto, y como solución a todas estas disyuntivas, creo que se debería potenciar la idea de que los circuitos son el lugar indicado para conducir de la manera que más nos plazca, mientras que la vía pública es sólo el medio para llegar, de la manera más segura posible, desde un punto a otro.

Soy consciente de que es un salto cualitativo muy importante quitarle a la conducción diaria su lado placentero, pero creo que como sociedad no nos podemos permitir soportar la tragedia que se vive todos los días en nuestras carreteras. Conste que esto lo dice uno al que conducir le parece una de las actividades más divertidas que se pueden hacer, y que ha disfrutado como el que más con según que coches en según qué carreteras, pero no maten al mensajero; que yo no sea perfecto, o totalmente coherente, tampoco me quita la razón (o al menos toda).

Discussion

No comments yet.

Post a Comment

Estamos leyendo:

Nuestro Twitter

Photos on flickr