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Toma de contacto: Audi A1 1.6 TDI 90 CV Ambition S-Tronic

Hace algunos años, la marca de los cuatro aros ya se atrevió a sacar al mercado un utilitario, el Audi A2. Lo cierto es que la idea no era tan mala, se trataba de un modelo que rondaba los cuatro metros, pero que gracias a una altura mayor a la de un turismo, proporcionaba una habitabilidad más que aceptable.

El problema era que para empezar tenía demasiadas similitudes con sus hermanos más baratos del grupo teniendo en cuenta su precio, y para seguir, su estética era como poco, controvertida.

En 2010 salía a la luz el Audi A1, y la verdad es que parece que los alemanes aprendieron la lección. Es un coche realmente bonito, y que aunque comparte algunos elementos con el Volkswagen Polo y el Skoda Fabia, tiene muchos más elementos en común con el resto de la gama Audi que el difunto A2. Dicho esto vamos a desgranar por partes cómo en el Audi A1.

El interior

Uno de los puntos fuertes del modelo, si sólo nos sentamos en las plazas delanteras. La calidad de materiales y ajustes muy buena, tanto, que incluso no se observa un gran salto entre este modelo y el recién salido Audi A3. Por supuesto que hay diferencia, pero por comparar, menos de la que hay, por ejemplo, entre un Volkswagen Polo y un Golf VII (que comparte plataforma MQB con el Audi A3).

La verdad es que la pantalla multimedia que da soporte al sistema multimedia MMI Plus tiene mucho que ver con esta sensación de calidad. Eso, y unos asientos deportivos que recogen muy bien el cuerpo que nos permitirán encontrar a la perfección un buen puesto de conducción, hacen que nos olvidemos de que hablamos de un modelo que tiene el precio de salida más bajo de toda la gama Audi.

Si nos vamos a las plazas traseras la historia es bien diferente. El diseño exterior ha condicionado en exceso la arquitectura del coche, y la caída del techo limita el espacio libre para la cabeza. De hecho, si medimos más de 1,70 tocaremos con la cabeza en el techo.

La versión de 5 puertas, que Audi denomina Sportback, soluciona por completo esta limitación. Creo que antes de decidirse por la versión de 3 puertas es imprescindible probar las plazas traseras antes de tomar una decisión, a no ser que por ejemplo, sólo se vaya a transportar niños en su silla.

Respecto al maletero tampoco tenemos grandes noticias. 270 litros de capacidad le sitúan entre los peores de entre los modelos que rondan los 4 metros, aunque no llega hasta el extremo del Mini, que sólo cuenta con 160 litros.

Al volante

Aunque en Sobreviraje ya habíamos probado el Audi A1, nos resulto interesante probar esta combinación entre motor y caja de cambios. Los resultados han sido muy satisfactorios, aunque no perfectos.

El motor 1.6 TDI de 90 CV resulta ruidoso cuando circulamos despacio por encima de las 2.000 revoluciones, y da la sensación de tener un pequeño margen de utilización óptima. No tiene un buen empuje a bajas vueltas ni aguanta sin desvanecer tan bien como la versión de 105 CV.

Sin embargo, el cambio S-Tronic de doble embrague viene a solucionar muchas de las carencias que pudiera tener el motor. Al contar con 7 relaciones, y al ser el paso de una marcha a otra muy rápido, en conducción normal nos encontraremos casi siempre en la zona de par máximo (230 Nm entre 1.500 y 2.500 revoluciones).

Además podemos escoger entre un modo completamente automático, que funciona muy bien, uno deportivo, o uno manual si utilizamos las levas de cambio. Este último modo es el que más gratamente nos ha sorprendido. A diferencia de otros cambios automáticos obedece sin pensárselo, de manera que podemos por ejemplo reducir las marchas que creamos necesario, incluso si eso implica subir mucho el motor de vueltas.

Gracias a su rapidez en el cambio, y sus 7 relaciones, no perjudica el consumo, que por cierto es bastante bajo. Podremos hacer medias de 5, 5  litros en recorridos interurbanos realizando una conducción eficiente. En carretera, contar un una séptima de más de 50 km/h por 1.000 revoluciones ayuda por supuesto.

El pero que le vemos a este conjunto es que el motor probablemente no sea adecúa al carácter general de coche. Pretende ser el Audi A1 un coche divertido de llevar, con una dirección no muy asistida que aun siendo eléctrica podemos considerar como muy buena, y una suspensión más bien dura (eje tirado unido con eje torsional detrás) que ayuda a controlar balanceos y que el coche pise con calidad.

Sin embargo, cuando realizamos una conducción más ágil, por una carretera de curvas, nos encontramos con un motor ruidoso, áspero, que no merece la pena estirar y que se queja si lo mantenemos alto de vueltas.

Habiendo probado como hemos hecho los nuevos motores TSI del grupo, creemos que estos se adecuarían mucho mejor al carácter divertido del coche. Son motores con un rendimiento especialmente bueno en relación a su potencia, y mucho más agradables de utilizar por su suavidad de funcionamiento.

El problema es que, al menos de momento, en gasolina sólo podemos escoger, con un precio similar al de la unidad probada, la versión de 122 CV junto con el cambio automático de doble embrague. Aunque es mucho más rápido que la versión diesel de 90 CV, también consume más por supuesto. Sólo en condiciones de homologación un litro más (5,2 litros).

Además, para la mayoría de los conductores (que no van a realizar viajes largos con el coche cargado),  puede resultar innecesaramente rápido. Si se pudiera combinar el motor 1.2 TFSI de 86 CV, o una hipotética versión de 105 CV que sí se ofrece en Volkswagen, sería una combinación mejor que la probada.

Dicho esto, si conducir no nos divierte  y lo que queremos es un coche con una estética conseguida, un interior de calidad, y un consumo lo más bajo posible, el motor de 90 CV será una gran elección (siempre que hagamos bastantes km al año, ya que la diferencia de precio es de unos 1.500 euros).

Concusiones finales y rivales

El Audi A1 es un coche de calidad, con acabados interiores superiores a casi todos sus rivales, con un precio elevado y un equipamiento que puede ser muy extenso. Es adecuado para todo tipo de vías, y divertido de conducir por vías lentas especialmente si se opta por motores de gasolina.

En cuanto a sus rivales, debemos nombrar a tres. El primero es el Mini, con un planteamiento menos práctico y peores interiores, pero más enfocado al disfrute, con todavia menos habitabilidad y capacidad de maletero, pero una suspensión más dura, una dirección más directa y con cierto sabor BMW, y motores de gasolina con más carácter.

El segundo es el Volkswagen Polo. Ofrece más habitabilidad, menos calidad de interiores y un comportamiento muy parecido aunque más neutro, y motores y cajas de cambios idénticos, y todo a un precio más competitivo.

El tercero, y en representación de las versiones tope de algunos utilitarios de marcas generalistas, el Citroën DS3. Este francés ofrece  motores potentes, una estética muy marcada, y un equipamiento que no deja fuera nada. Eso sí, al igual que pasa con sus rivales de otras marcas generalistas, le resulta difícil justificar su incremento de precio respecto a las versiones de acceso.

Pros y contras:

- Pros: Calidad de rodadura y comportamiento dinámico, equipamiento amplio y puesto al día, calidad de construcción y de materiales empleados en el interior, cambio automático S-Tronic.

- Contras: Habitabilidad en las plazas traseras, maletero, precio de los extras, falta de combinaciones motor-caja de cambios teniendo en cuenta su precio, coste del mantenimiento oficial.

En Sobreviraje | El Audi A1 Quattro, una orquesta sin director

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